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Las odiosas comparaciones

Las comparaciones son siempre odiosas y, si a uno le toca estar demasiado tiempo en el lado malo de la balanza, pueden llegar a resultar auténticamente insufribles. Que la bolsa española continúa hoy formando parte de la cara b de los mercados bursátiles es una verdad incuestionable y dolorosa. Mientras nuestro Ibex titubea en los entornos de los 8.000 puntos, cotizando con un cincuenta por ciento de descuento sobre lo que fueran los máximos de finales de 2007, índices como el Dax alemán o el Footsie inglés tienen a tiro de piedra sus respectivos máximos históricos. Del S&P 500, que recientemente ha superado ligeramente la barrera que puso fin a las últimas dos grandes burbujas (la tecnológica de 2000 y la financiera de 2007), mejor no hablamos. Tampoco es necesario hacer más sangre.

Los motivos de este dispar comportamiento tienen que ver seguramente con el trasfondo económico que subyace en cada país. Pero también influye, quizá de forma más determinante, la composición y la ponderación de cada índice bursátil.

Centrémonos en el Dax alemán. Sus bancos, sus eléctricas y su teleco de bandera no presentan un aspecto técnico mucho mejor que el de sus colegas españolas. Incluso, si mucho me apuran, podríamos decir que las nuestras no son las peores compañías dentro de esos sectores desde un punto de vista estrictamente técnico.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre dentro de nuestro Ibex, donde los sectores enumerados copan un altísimo porcentaje en la ponderación del índice, el Dax puede presumir de que las compañías de mayor capitalización bursátil teutonas disfrutan de impecables tendencias alcistas.

Químicas, fabricantes de automóviles y empresas tecnológicas aparecen en los cinco primeros puestos de la lista. La tecnológica SAP, con su impecable tendencia alcista de largo plazo por bandera, está al mando del timón.

Con marineros como estos no es extraño que el barco del Dax surque océanos con los que el Ibex aún no puede soñar. Pero los sueños, sueños son. ¿Quién puede negarnos la ilusión de creer que está al caer el tiempo en el que el dinero decida hacer una rotación sectorial? Llegará un día en el que los grandes operadores vuelvan a pegarse por incluir en sus fondos bancos, eléctricas o telecos.

Sólo falta un pequeño detalle, saber cuándo se producirá ese giro en el destino del dinero. Nosotros no lo sabemos, aunque intentaremos encontrar la respuesta en los gráficos antes de que sea tarde para subirse al carro.

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