Las roturas falsas y las directrices que siguen valiendo. Gamesa y ACS como ejemplos.

Las rupturas falsas constituyen, por decirlo de alguna manera, la parte más oscura del análisis técnico. Los precios superan o pierden una línea de resistencia o soporte y la señal operativa que teóricamente se dispara ante tal evento se ve desvirtuada con la posterior evolución de la cotización que, lejos de proseguir en el sentido de la rotura, vuelve al redil en el que la línea superada o perdida la había mantenido.

Echen un vistazo a las gráficas que acompañamos de Gamesa y ACS y lo entenderán perfectamente: las directrices bajistas que se marcan con líneas rojas han tenido sus momentos de debilidad, siendo superadas por los precios. Teóricamente, en cada uno de esos episodios se disparó una señal alcista o de compra que finalmente se quedó en agua de borrajas, volviendo la cotización a obedecer en el futuro los designios marcados por la directriz.

Son experiencias como éstas las que hacen que desde aquí insistamos en no borrar las líneas de nuestros gráficos de cabecera por el mero hecho de haber resultado inservibles en un momento puntual. Producida la ruptura falsa, no es extraño ver cómo esas líneas que una vez flaquearon se vuelven a comportar en el futuro con una fiabilidad asombrosa.

Aquellos que conceden poco o ningún crédito al chartismo tienen en este tema de las rupturas falsas todo un filón que aprovechar como arma arrojadiza. No se trata de entrar ahora en una disputa dialéctica con los defensores del análisis fundamental y abrir la caja de los truenos del ..y tú más. En bolsa no existe el método perfecto.

Podríamos ejercer de abogados defensores del análisis gráfico y hacer notar cómo esas rupturas falsas normalmente se producen con una carencia de volumen que las acompañe que ya nos insinúa algo sobre su poca credibilidad. Pero también existen roturas falsas con volumen anormalmente alto. Son escasas, pero las hay.

Dejemos el tema en que este tipo de fallos son algo con lo que hay que vivir. Sus efectos pueden minimizarse recurriendo a pruebas del nueve adicionales, como esperar a comprar tras producirse un completo pull back a la línea superada; pero aun así siempre estarán ahí acechando al operador que toma sus decisiones basándose en el análisis técnico.

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