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¿Por qué hay bolsas europeas de dos velocidades?

¿Qué motivos puede haber para que el Dax alemán o el Footsie inglés presenten series de medio y largo plazo con un aspecto técnico infinitamente más saludable que el que se desprende de índices como el Ibex, el Cac francés o el mismo Eurostoxx 50? ¿Son estas divergencias entre las bolsas del Viejo Continente el reflejo de la existencia de la Europa de las dos velocidades, la de los prósperos países del centro y del norte y la que se ha dado en llamar Europa periférica?

La tesis comúnmente aceptada pasa por dar una respuesta afirmativa a esta última cuestión. Todo sería tan sencillo como proclamar que las bolsas, a través de sus índices de referencia,  no hacen otra cosa que reflejar el estado de la economía en cada nación. Sin embargo, este argumento no es del todo cierto. ¿Dirían ustedes que el estado de la economía holandesa es comparable al de los países mediterráneos? Y, sin embargo, el índice director de su bolsa cotiza a precios de octubre de 2008, con un cincuenta por ciento de descuento sobre lo que fueran los máximos de finales de 2007, situación parecida a la que presenta, por ejemplo, nuestro Ibex 35.

Entonces, ¿dónde están los verdaderos motivos para esta falta de homogeneidad en el desarrollo de las bolsas europeas? La respuesta la tienen más abajo. Hemos agrupado los sectoriales más importantes del Eurostoxx en dos grupos, de la siguiente manera:

SECTORES EUROPEOS ALCISTAS O MUY ALCISTAS:

Alimentación y bebidas, Químicas y Automóviles y componentes

         

SECTORES EUROPEOS BAJISTAS O MUY BAJISTAS:

Bancos, utilities, telecos, media, aseguradoras, construcción, petróleo y gas 

Pues bien, de entre los seis valores de mayor capitalización de nuestra bolsa, cinco militan entre los sectores bajistas o muy bajistas en el conjunto de Europa. De entre los demás componentes del Ibex de primer orden, como las constructoras o Mapfre, puede decirse otro tanto. Los únicos valores nacionales entre los sectores alcistas o muy alcistas continentales son Ebro Foods y Viscofán, el primero de escasa ponderación en el Ibex 35 y el segundo fuera de él (aunque dentro de nuestra Cartera Modelo).

Analicen la bolsa francesa, con un alto componente financiero, energético y asegurador, o la italiana, o la portuguesa, o la holandesa, o el propio Eurostoxx 50, y encontrarán la respuesta al planteamiento inicial. Nuestra bolsa debe su estado básicamente al tipo de valores que cotizan en ella. La estrechez de nuestra economía posibilita que nuestras grandes empresas, con excepciones, sean bancos, eléctricas, aseguradoras y constructoras. Y, lamentablemente, todos los sectores citados son productos que los operadores bursátiles mundiales no miran con muy buenos ojos.

Quizá un día todo esto cambie y lo que hoy no está de moda acabe por imponerse. Seguramente entonces nuestro Ibex 35 será la envidia de medio mundo. Pero eso es futuro hipotético, tan hipotético que aún no cotiza en bolsa.

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