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Wall Street, entre el abismo fiscal y el técnico

La obsesión de los norteamericanos por el precipicio fiscal está llegando a tal extremo que un portal financiero tan prestigioso al otro lado del Atlántico como es Marketwatch.com ha incluido en su portada un recuadro con una cuenta atrás para ese abismo fiscal.

Al más puro estilo de esas películas catastróficas en las que un meteorito gigante amenaza al planeta, los inversores estadounidenses se ven sometidos al estresante recuento de los días, horas, minutos y segundos que restan para la hecatombe.

No vamos a aburrirles con una larga explicación sobre el precipicio fiscal (fiscal cliff para los anglosajones). Básicamente, lo que deben saber es que se trataría de la implantación de una serie de medidas el próximo 1 de enero de 2013 que provocarían un aumento de impuestos y una considerable reducción en el gasto público. Con ello, se intentaría disminuir la enorme deuda pública que los Estados Unidos viene acumulando.

El tema ocupa tanto espacio en los diarios económicos de ultramar que uno ya no sabe muy bien a qué atenerse. Voces bastante autorizadas le restan peligrosidad al asunto, convencidos de que Republicanos y Demócratas llegarán a una especie de entente cordiale que mitigue los efectos dañinos que el fiscal cliff acabaría teniendo sobre el crecimiento económico.

Los primeros, poco interesados en aumentar la carga impositiva, y los segundos, con bastante desgana por implantar una severa política restrictiva del gasto, podrían hacer que el acuerdo que obliga a implantar estas medidas en 47 días, 11 horas y 10 minutos (eso marca la cuenta atrás a estas horas) se pareciera poco al que tanto temor despierta.

Sea como fuere, técnicamente no nos gusta demasiado la situación en la que se encuentran los principales índices de la bolsa de Nueva York. La pauta bajista en forma de hombro-cabeza-hombro confirmada hace unas jornadas ha dejado tan tocados a los índices que el Dow Jones Industrial ni siquiera ha sido capaz todavía de dibujar algo parecido a un pull back a la clavicular cruzada a la baja. Los mínimos de estas últimas sesiones se han apoyado en directrices que en algún caso incluso arrancan de 2011. Se juega mucho el Dow Jones estos días.

El Nasdaq Composite, más adelantado en el desarrollo bajista, cumplió ayer con los objetivos teóricos de su particular hombro-cabeza-hombro. No quiere decir esto que por ahí hayan de detenerse las caídas. La inercia bajista podría llevar a las cotizaciones camino de los 2.800 puntos, nivel en el que a principios de junio se produjo el escape alcista que propició un excelente verano.

Puede ser que el fiscal cliff no acabe siendo el fin del mundo y que simplemente estemos dando forma a la gran corrección que los mercados americanos tienen en tareas pendientes. Nos preocupan, sobre todo, los efectos colaterales que todo esto pueda tener sobre la bolsa europea en general y sobre la española en particular.

¿Pudiera ser que el dinero, el de verdad, ése que crea tendencias, tomara la decisión de girar el timón y poner rumbo hacia mercados especialmente castigados estos últimos años? Es una posibilidad. La solución, como siempre, acabará por verse en los gráficos.

Seguiremos los acontecimientos.

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